Crea un fichero: piensa dentro de la caja😉.

Un historiador visitó a Richard Feynman para entrevistarlo, cuando entró a la oficina del Premio Nobel de física y vio sus cuadernos le dijo estar encantado por ver los registros de su pensamiento, Feynman lo corrigió diciendo: no son un registro de mi proceso de pensamiento, son mi proceso de pensamiento; ¿tú sigues pensando solo dentro de tu mente?

El sociólogo alemán Niklas Luhmann (nicalás luman) compilaba sus notas en un fichero (Zettelkasten en alemán), un día juntó algunas de esas notas en un manuscrito que entregó a Helmut Schelsky, uno de los sociólogos más influyentes de Alemania, éste enseguida contactó a Luhmann para decirle que debía aplicar para ser profesor de sociología pero Luhmann no era ni sociólogo ni docente, no obstante acudió a su Zettelkasten y en menos de un año terminó una tesis para obtener el grado de sociólogo, después escribiría 58 libros y cientos de artículos, y todo con apoyo de su fichero.

Para Sönke Ahrens, en su libro El Método Zettelkasten, un fichero puede ser el medio en el que pienses, un andamio externo que compense las limitaciones de tu cerebro, especialmente el olvido y la distracción; piénsalo, tu mente no es el único sitio al que debes acudir para pensar algo, de hecho, lo que sea que encuentres ahí, no tuvo su origen ahí. 



Escribe tus ideas, siempre, y crea un fichero donde las vayas compilando y no con el afán de solo coleccionarlas sino para recuperarlas posteriormente e hilvanar argumentos y proyectos a partir de ellas. Tomar notas, por su naturaleza, hace que reformules con tus palabras lo que has observado o escuchado, el ejercicio de escribir es lento y exige esfuerzo, por lo que no solo psicológica sino mecánicamente te obligas a centrarte en la esencia de lo que escribes, te obligas a poner más atención logrando notar casi de inmediato posibles lagunas de comprensión; el mero acto de escribir hace poco probable que reproduzcas fielmente la información que recibes o incluso la que piensas, nada por escrito suele ser una copia fiel de un pensamiento.

Hay profesionales que no quieren tomar notas porque creen que eso no está a su altura o porque es una pérdida de tiempo pero, como dice Ahrens, aunque escribir una idea pueda parecer tiempo perdido, no escribirla constituye el verdadero tiempo pérdido, tu cerebro no retiene mucho, ayúdate escribiendo, el escritor español Miguel de Unamuno decía que vale más un lápiz corto que una memoria larga; sabemos que por naturaleza lo segundo casi no existe. Si quieres realmente asimilar algo, escríbelo, si quieres ayudarte a comprenderlo tradúcelo a tus propias palabras; estarás siempre un poco más seguro de lo que piensas cuando lo redactas.

Piensa por escrito, toma notas y asigna un espacio único para agruparlas, haz un fichero, especialmente electrónico y mejor aún en la nube, así podrás acceder a él desde tu teléfono o computadora; clasifica tus notas, esencialmente en dos grupos, uno de notas relevantes para un proyecto en curso, y otro de notas para después a las que puedas dar usos posteriores, nunca deseches ideas que creas que puedan servir después aunque tampoco guardes todo, pule tu sensibilidad para distinguir lo que pueda tener uso en el futuro, lo demás deséchalo, tus notas son útiles sólo si las conviertes en algo. 

Tu siguiente gran idea no tiene por qué comenzar en una página en blanco, escribe, crea tu fichero y piensa con Maestría.



 

Fe y oficio.

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