Eleva tu productividad ⏳ 3 renuncias que te harán bien.
“Hay dos errores que podemos cometer en el camino hacia la verdad: no recorrer todo el camino, y no empezar”. Saddharta Gautama.
¿Hay algo que no has hecho hasta ahora y que, de hacerlo finalmente, mejoraría de forma significativa tu vida? si es así, defínelo y ponte a trabajar en ello ya.
Solemos tener mucha iniciativa pero poca acabativa, pasamos por alto que siempre hay un costo de oportunidad que estamos pagando por cada minuto que no logramos lo que queremos, que no sea tu caso, emprende lo que tienes en mente y llévalo a buen término. Apóyate en tres renuncias:
Renuncia a metas sin impacto:
Revisa constantemente lo que planeas pues quizá piensas que quieres algo pero ya en el camino quizá notes otras alternativas, otras metas valiosas a las que tal vez deberías dar prioridad, se vale hacerlo, se le llama abandono creativo, no es sino sustituir una meta por otra cuando vemos que las cosas no van a resultar como esperábamos o simplemente cuando vislumbramos una mejor oportunidad.
Es ideal saber lo que queremos y por qué lo queremos antes de iniciar algo, pero es solo un ideal, es imposible tener claridad absoluta al comenzar algo, hay que echar a andar con la visión que hayamos construido y estar al pendiente de los ajustes que haya que hacer, y hacerlos sin duda ni retraso.
Renuncia a actividades no productivas:
¿Cuánto vale económicamente cada una de tus horas?, defínelo y deja de correr por todos lados haciendo actividades que no producen nada o al menos no lo que vales.
Divide lo que ganas por mes entre un promedio quizá de 175 horas, 8 horas diarias por tal vez 22 días de trabajo, el resultante es lo que vale cada una de tus horas, no vuelvas a emplearlas en algo que pague menos de eso; lavar tu coche, ir al banco o hacer algunas llamadas quizá sean actividades que debas dejar de hacer, sales caro haciéndolas tú.
Sobresalir en tareas sin importancia no tiene mérito alguno y es además un insulto para ti; lleva a cabo acciones relevantes, si quieres pocas, pero trascendentales.
Es útil que vislumbres tus actividades por anticipado, te conviene hacer una planeación trimestral, mensual y semanal, pero cada noche antes de dormir revisa brevemente tu lista para ver qué faltó hacer o qué hay que ajustar, Jack Canfield en su libro El poder de mantenerse enfocado, asegura que “si haces un plan de acción la noche anterior en vez de en la mañana, tu sub-consciente trabajará durante la noche pensando en cómo cumplir con el plan del día siguiente”.
Si tu agenda es normal, tendrá actividades que no te gustará hacer o para las que no eres el mejor, elige para esas acciones una de cuatro opciones: desecharlas, delegarlas, diferirlas o hacerlas cuanto antes, en cualquier caso decide y actúa pronto, especialmente si tu opción es la última, trágate ese sapo de una vez como dice Brian Tracy en su libro llamado así justamente, si tienes que pasar por ahí, por una actividad que no disfrutes mucho pero necesaria, no lo pienses tanto, haz la actividad con gusto por tratarse de algo que ayudará a lo que viene después, de esa forma seguirás energizado y no frustrado, sin mencionar desde luego que tu carácter se verá fortalecido.
Renuncia a la tentación de decir sí a todo:
Evita decir sí a todos los eventos a las que te invitan (a menos claro que sea parte de tu estrategia para acercarte a tus metas) y no te distraigas con el mail por la mañana ni contestes cada llamada que entra a tu teléfono, la urgencia es de quien te escribe o quien te llama, no tuya, ¿por qué deberías asumirla?, asigna una hora del día en la que puedas devolver la comunicación y verás que al final nada era en principio tan urgente.
Renuncia también a pensamientos negativos. Los pensamientos son poderosos, hasta la enfermedad puede llegar a través de ellos, si entendiéramos realmente su poder jamás nos permitiríamos tener uno negativo.
Tus decisiones y acciones cotidianas en mucho provienen de tus pensamientos dominantes, revísalos todo el tiempo, no te sorprendas haciendo algo que no quieres solo porque sea convertido en rutina, renuncia a todo lo que te aleje de lo que buscas.
En la mitología griega, los dioses dejaron claro a Ícaro que se enfadan con quienes que se atreven a volar, inténtalo de cualquier forma, ve por lo que quieres y supera pronto el punto de no retorno. Da el enganche de la casa (calculando bien que si podrás pagar por supuesto), paga la inscripción a tu maestría, di a tu esposo que no te hable hasta que le platiques tu avance sobre el libro que dijiste que leerías o comprométete a compartir con tus amigos en Facebook una foto de la báscula mostrando tu avance al bajar de peso, haz lo que es importante para ti hacer, ya; Sun Tzu en su Arte de la Guerra sugirió quemar los puentes, Cortés quemó sus naves, haz algo tú que te impida ir hacia atrás.
Cuando te conformas, cuando no estás creando lo que quieres de alguna forma te estás arrebatando algo a ti y de paso a los demás que no podemos compartir o comprar o admirar lo que haces.
Se te recordará por lo que acabaste, no por lo que iniciaste. Emprende cosas grandes y termínalas, hazlo con Maestría.
Fe y oficio.
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