¿Por qué hacer siestas eleva tu productividad? 🤓
Dormir no solo es bueno para tu cerebro, es muy necesario, pero no solo debes procurar tus siete u ocho horas diarias de sueño sino también hacer espacios diarios en tu agenda en los que puedas descansar aunque sea por minutos, toma siestas, te re-energizarán, no es asunto sólo de gente mayor, es asunto de gente creativa.
Einstein o Dalí, como muchos otros genios, tomaban siestas regularmente pero lo hacían de una forma especial, se reclinaban en su sillón con una cuchara en la mano y ponía un plato de metal debajo para que, en el punto en que comenzaran a quedarse dormidos, se despertaran por el ruido que la cuchara hacía al caer, este extraño ritual tenía dos propósitos, lo hacían para descansar y distraer la mente evidentemente pero sobre todo para acceder a lo que los neurocientíficos llaman hipnagogia, el justo momento en el que transita tu mente de la vigilia al sueño. En ese pequeño lapso al parecer accedemos a toda la capacidad de nuestro inconsciente y con ello, al despertar, regresamos con muchas y mejores ideas.
Edison, aún y cuando pensaba que dormir era una pérdida de tiempo, tomaba estas siestas hipnagógicas pues aseguraba que en ese estado semilúcido su mente se inundaba de ideas que, al despertar, le facilitaban sus tareas.
Un equipo de investigadores franceses puso para prueba esta concepción, reclutó a cien participantes sanos, a quienes pidieron que la noche anterior evitaran estimulantes y durmieran un poco menos, y les entregaron algunos problemas matemáticos a resolver, a la mitad les dieron un descanso para relajarse en una habitación oscura con sillas cómodas y les pidieron, al estilo de Einstein o Dalí, que sostuvieran un vaso en la mano para despertar en el justo momento en que se quedarían dormidos, los científicos monitorearon las ondas cerebrales de todos ellos y, al regresar del reposo, les asignaron nuevos problemas, entonces los científicos comprobaron que quienes pasaron al menos 15 segundos en la etapa de hipnagogia triplicaron la posibilidad de descubrir la solución a los problemas asignados, y vieron además que tal posibilidad no solo desaparecía en quienes no habían logrado la siesta hipnagógica sino también en quienes se habían seguido a un sueño más profundo.
Hay un momento genial pero fugaz en el que puedes acceder a nuevos pensamientos, el punto medio entre la vigilia y el sueño, aprovéchalo, diseña tu trabajo de tal forma que tengas espacios para recargar energía y de paso encender tu chispa creativa, con 15 o 20 podrías repararte y elevar tu genialidad; tu cerebro rendirá mejor si le das ocasión de desacelerar de vez en cuando, serénate cada vez que puedas, como dice Carl Honoré en su libro elogio a la lentitud, en vez de pensar siempre, no te quedes ahí sentado y haz algo, piensa de vez en cuando no hagas nada, siéntate ahí.
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Aprender a estar en calma en medio del trajín de la vida es esencial en el liderazgo. Evita la extenuación, date una dosis de relajación cada vez que puedas, no es una pérdida de tiempo, como decía Churchill, no hacemos menos trabajo por dormir durante el día, más bien obtenemos dos días en uno.
Haz descansos regulares, cierra tu puerta, cierra tus ojos, no olvides la cuchara o el vaso y despierta con más energía y productividad. Hazlo con Maestría.